“Sí, se puede”, ¡ponte los zapatos y a bailar!

No siempre es fácil motivarse a sí mismo a hacer ejercicio. ¡Tal vez deberías de añadir un poco de música y comenzar a mover tus pies!

Existen buenos motivos para considerar el baile como un tipo de ejercicio. De hecho, los beneficios no solo son físicos. Según un investigador, el baile ayuda a mantener una conexión con la vida cotidiana porque infunde diversión y alegría motivando a las personas a salir de sus casas para interactuar con otras personas en sus comunidades.1 Lo genial de esto es que los beneficios físicos del baile son tan buenos como los sociales y emocionales. 

Las investigaciones demuestran que el baile beneficia a los adultos mayores que sufren artritis, osteoporosis y condiciones neurológicas. Pero no es necesario tener una condición médica crónica para beneficiarse; ¡también ayuda de otras maneras! Con el baile puedes mejorar tu salud general como la función cardiovascular, el equilibrio e incluso reduciendo los riesgos de caídas para bailarines profesionales mayores.

Ayuda con el manejo de dolor

El baile también pudiese ayudar con el manejo de dolor. En un programa de baile de bajo impacto de 12 semanas, los investigadores de la Universidad de St. Louis descubrieron que los adultos mayores, con edad promedio de 80 años, pudieron disminuir la cantidad de los medicamentos que consumían para el dolor en un 39 por ciento. Además, también indicaron que podían moverse con más facilidad. Otro estudio sugiere que el baile también podría ayudar a postergar la demencia. Un estudio de 21 años que lideró el colegio de medicina Albert Einstein demostró que los adultos mayores que bailaron con regularidad redujeron su riesgo de sufrir demencia en un 76 por ciento.

Por supuesto, gracias a los programas de televisión como “Bailando con las estrellas”, “Bailando por un sueño”, “So You Think You can Dance”, entre otros, todos hemos sido expuestos a diferentes géneros de música como la rumba, hip-hop y bollywood, pero lo más importante del baile, sin importar el estilo, es que nos hace movernos. 

¿Por dónde puedes comenzar?

Es fácil. Busca grupos de baile en tu comunidad a través del período comunitario o en línea usando tu ubicación. Una vez encuentres algunas clases, comienza a explorarlas. Dependiendo de tu salud, tal vez quieras comenzar a participar de lleno, o visitar alguna clase, hablar con el instructor y tal vez con algunos de los participantes para averiguar si la clase sería de tu agrado. 

En cualquiera de los casos, a menos de que ya estés en buena condición física, te recomendamos los siguientes antes de participar en una clase de baile:

  1. Comienza poco a poco. Aprender nuevos movimientos de baile no es fácil, así que no te desanimes. Ya habrá tiempo para deslumbrar a la clase con tus movimientos.
  2. Antes de iniciar tu primera clase, habla con el instructor sobre cualquier limitación que tengas para que te sugiera variaciones de los movimientos.
  3. Así como para cualquier otro régimen de ejercicio, consúltalo con tu médico. Tal vez tu médico tenga alguna recomendación que sea adecuada para ti.

Cuéntanos, ¿cuáles son tus mejores movimientos? Conéctate a nuestras páginas de Facebook o Twitter para compartirnos acerca de tus tipos de baile favoritos o simplemente déjanos un comentario.

  1. Wikstrom, B.M. (2004). Older adults and the arts: The importance of aesthetic forms of expression in later life. Journal of Gerontological Nursing, 30(9), 30–36.
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